En este artículo hablaremos de la importancia del tórax y cómo influye en el resto del cuerpo, la caja torácica es una estructura muy olvidada terapéuticamente hablando. Siempre se le ha dado protagonismo por su capacidad de proteger órganos vitales, es nuestra “armadura”, pero en realidad nos puede ayudar a mejorar muchas funciones.

La caja torácica está formada por el esternón, costillas, clavícula, omoplato y vértebras. Todos estos elementos forman articulaciones, algunas de la cuales están relacionadas entre sí. Su buena movilidad y correcta biomecánica da fluidez de movimiento y facilita funciones de movilidad, orgánicas, y respiratorias.

Buena parte de la movilidad de la columna pasa por tener un tórax libre y fluido en todos sus movimientos. Está ligado a la salud biomecánica de la columna cervical, cuando realizamos movimientos de flexión y extensión cervical va acompañado de un hundimiento torácico (flexión) y una expansión de la caja torácica (extensión). Se sucede de manera automática un movimiento global de todas sus estructuras.

Cuando el tórax presenta deficiencias en su biomecánica y movimientos acentúa de manera nociva las tensiones musculares, provocando estrés en sus tejidos, por ejemplo: Cuando realizamos la flexión cervical automáticamente debe haber un hundimiento esternal y un aumento de la cifosis dorsal, ya que se trata de movimientos combinados.  Esta ausencia de movilidad esternal, de la parrilla costal y de las vértebras dorsales nos puede llevar al exceso de movimiento en la columna cervical hacia la flexión, llevando a una o varias vertebras de la columna cervical a dar una mayor presión discal y tensión muscular. Este exceso de movimiento se debe a la presencia de una caja torácica bloqueada. Normalmente estaría bloqueada en inspiración. Cuando realizamos un movimiento de extensión cervical debería de ir acompañado de un movimiento de expansión torácica, y extensión de las primeras vértebras dorsales, un tórax bloqueado en inspiración limitaría este trabajo estructural de grupo.

Cuando un paciente presenta problemas en su columna cervical, no podemos olvidar revisar su tórax, en este caso estaremos realizando un tratamiento incompleto. Un tórax libre de movimiento proporciona fluidez y movimiento de las vértebras cervicales dentro de un rango de movimiento saludable, protege a los discos intervertebrales de un exceso de presión en acciones de la vida diaria, evitando la aparición  de lesiones frecuentes tales como: contracturas cervicales, tortícolis, tensiones musculares, …

La caja torácica influye indirectamente en la movilidad de las vértebras lumbares, su libre movimiento permite una movilidad dorsolumbar dinámica, proporcionando una biomecánica de movimiento de rueda dentada. Facilita un movimiento de microejes, evitando el sufrimiento articular de varias vértebras y facilitando el reparto de las presiones discales de manera globalUn tórax rígido  limita la movilidad de las últimas vértebras dorsales y primeras vértebras lumbares, provocando un exceso de movilidad en las últimas vértebras de la columna lumbar, lo que provoca una mayor probabilidad de sufrir mayor presión discal y patología del mismo disco. Normalmente los niveles más afectados suelen ser L4-L5 Y L5-S1. Aunque puede variar dependiendo de la persona, su tipología y morfotipo, hábitos de la vida diaria y actividades.

No nos podemos olvidar de la cadera  para la buena salud de la columna lumbar, la cadera debe estar libre de movimiento ya que esta articulación realiza un movimiento importante de flexión.

El correcto movimiento de la columna vertebral pasa por la suma muchos micromovimientos, repartidos todos ellos en varios ejes de movimiento (articulaciones vertebrales).

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