
Servicio
Osteopatía estructural
Músculos, articulaciones, columna y pelvis.
Hay días en los que girar el cuello cuesta más de la cuenta. La lumbar se queda cargada después de un esfuerzo o la espalda protesta tras demasiadas horas en la misma posición.
Otras veces llevas meses con una molestia que mejora durante unos días y acaba volviendo.
En consulta empezamos por lo que te está pasando, por cómo te mueves y por aquello que necesitas recuperar.
La osteopatía estructural me permite valorar y trabajar sobre músculos, articulaciones, columna y pelvis. En mi manera de abordarla, la fascia ocupa un lugar fundamental.
Combino técnicas osteopáticas con un trabajo fascial especialmente suave, prestando atención a la movilidad de los tejidos y a las relaciones entre distintas regiones del cuerpo.
Porque a veces es exactamente lo que parece.
Chapa y pintura.
Y otras veces conviene mirar un poco más allá.
La fascia: una parte importante de mi manera de trabajar
La fascia es un tejido conectivo que envuelve, sostiene y relaciona músculos, articulaciones y otras estructuras del organismo.
Está presente en todo el cuerpo y participa en la organización de los tejidos y en la transmisión de fuerzas durante el movimiento.
Por eso tiene un papel importante en mi valoración y en las técnicas que utilizo.
A través de la palpación exploro la movilidad, la tensión y la respuesta de los tejidos, tanto en la zona que te molesta como en otras regiones que convenga examinar.
La fascioterapia, o trabajo manual fascial, forma parte de este abordaje.
Utilizo contactos suaves, presiones mantenidas y técnicas progresivas, adaptando la intensidad y el ritmo a las características de cada persona.
Este trabajo se integra con las técnicas articulares y musculares cuando la valoración lo requiere.
La inducción miofascial es una de las técnicas suaves que utilizo para trabajar estas tensiones y limitaciones. Conocer la inducción miofascial →
Cuando el problema es reciente
Quizá has hecho un esfuerzo, has pasado demasiadas horas en una postura o te has levantado con una zona especialmente rígida.
Puede que te cueste girar el cuello, inclinarte, caminar con comodidad o realizar un movimiento que antes hacías sin pensarlo.
Empezamos explorando qué movimientos te molestan y cómo responde la zona al contacto.
Según lo que encontremos, podemos trabajar sobre:
- Músculos y fascia. Zonas de tensión, sobrecarga y tejidos que participan en el movimiento.
- Articulaciones y columna. Movilidad cervical, dorsal, lumbar y de las costillas.
- Pelvis y extremidades. Caderas, sacro y otras articulaciones implicadas en los movimientos que te cuestan.
El objetivo es reducir las molestias cuando sea posible y recuperar comodidad y libertad de movimiento.
Cuando la molestia lleva tiempo volviendo
Hay personas que describen una historia bastante conocida.
Les trabajan una zona, mejoran y, al cabo de unos días o semanas, vuelve a aparecer la misma molestia.
En estos casos me interesa comprender qué está ocurriendo durante tus movimientos habituales y qué otras regiones pueden estar participando.
Por ejemplo, una lumbar cargada puede coincidir con rigidez en la pelvis, poca movilidad de las caderas o una caja torácica que apenas se mueve al respirar.
También podemos encontrar tensiones musculares y fasciales en regiones próximas.
Durante la valoración exploramos estas relaciones y comprobamos cuáles son relevantes para tu caso.
La continuidad anatómica de la fascia forma parte de esta mirada integradora, aunque una tensión que encontramos en una región no explica automáticamente el dolor de otra.
Qué observo en tu columna
La columna es una estructura preparada para moverse, soportar cargas y adaptarse a muchas actividades diferentes.
Durante la valoración me interesa saber:
- Cómo te mueves. Qué movimientos haces con comodidad y cuáles te resultan difíciles.
- Qué molestias aparecen. Dónde las notas, cuándo aumentan y qué actividades están limitando.
- Cómo respondes. Qué cambia durante la exploración, con el contacto manual y después del tratamiento.
También tengo en cuenta los informes o pruebas de imagen que puedas traer.
Una protrusión, una hernia o determinados cambios degenerativos pueden ser importantes, pero debemos interpretarlos junto con lo que sientes, tu historia y la exploración.
Cómo trabajo durante el tratamiento
Mi tratamiento es principalmente manual y, en la mayoría de los casos, utilizo técnicas suaves y progresivas.
La palpación guía buena parte del proceso. Me permite explorar cómo responden los tejidos y ajustar el contacto a medida que avanzamos.
Puedo combinar trabajo fascial, movilizaciones articulares, técnicas musculares y otros recursos osteopáticos.
La fascioterapia tiene un protagonismo especial porque me permite abordar manualmente los tejidos desde un contacto sutil, manteniendo la atención en su movilidad y en la respuesta que vamos observando.
También contamos con tu percepción.
Quizá notes que una zona empieza a moverse con mayor comodidad, que una tensión cambia o que puedes realizar un gesto que antes te molestaba.
Me interesa que lo compartamos durante la sesión. Lo que observo con las manos y lo que tú percibes nos ayuda a adaptar el tratamiento.
Una técnica más intensa o una manipulación articular no tienen por qué ser mejores por provocar una sensación más llamativa.
La elección depende de la valoración y de cómo responde tu cuerpo.
Cuando recuperar movimiento es solo el comienzo
A veces, después del tratamiento manual, conviene incorporar una fase activa.
Puede ocurrir si necesitas recuperar determinados movimientos, mejorar el control de una articulación o volver progresivamente a una actividad que llevas tiempo evitando.
Quizá practicas yoga y hay posturas que ya no haces con comodidad, corres y notas que una pierna se carga siempre o trabajas muchas horas de pie y la espalda acaba pasando factura.
Cuando corresponde, seleccionamos ejercicios concretos, los practicamos juntos y adaptamos su dificultad.
El trabajo activo complementa lo que hemos realizado en camilla y te permite seguir trabajando sobre tu movilidad fuera de la consulta.
Qué puedes notar después de una sesión
Depende de cómo llegues a consulta, del problema que estemos trabajando y de tu respuesta al tratamiento.
Algunas personas perciben cambios en la movilidad o en la sensación de tensión durante la propia sesión.
Otras empiezan a apreciarlos cuando retoman sus actividades habituales durante los días siguientes.
Me interesa saber cómo has descansado, si puedes moverte con mayor comodidad, cuánto ha durado una mejoría y qué molestias permanecen.
Esa información nos permite valorar tu evolución y decidir si conviene continuar trabajando, introducir una parte activa o revisar el enfoque.
El objetivo
El objetivo es reducir las molestias y la rigidez cuando están presentes, mejorar tu movilidad y ayudarte a recuperar las actividades que necesitas o disfrutas.
Para ello integro la valoración estructural con el trabajo sobre la fascia, la musculatura y las articulaciones, utilizando las técnicas que mejor se adaptan a tu caso.
Quiero que comprendas qué hemos encontrado, qué estamos trabajando y cómo responde tu cuerpo.
A veces es chapa y pintura. Otras veces hay que mirar qué está sosteniendo la carrocería.
Fuentes y lecturas
Para profundizar
Referencias que desarrollan los puntos tratados.
- WHO guideline for chronic primary low back pain, 2023 · Ver fuente
- Brinjikji W et al. Imaging features of spinal degeneration in asymptomatic populations · Ver fuente