
Servicio
ITV corporal
Una valoración de cómo está tu cuerpo.
A veces no tienes una lesión concreta. El cuerpo funciona, vas tirando, pero lleva demasiado tiempo acumulando kilómetros.
La espalda está cargada, las cervicales se hacen notar al final del día y quizá la mandíbula tampoco termina de soltar. O simplemente notas que te mueves con menos libertad, que acumulas tensión y que te vendría bien un poco de chapa y pintura.
Para eso está la ITV corporal.
Una sesión de osteopatía para revisar cómo te encuentras, valorar tu movilidad y trabajar sobre las zonas que necesitan atención.
No hace falta venir hecho polvo para cuidarse.
Valoramos y tratamos en la misma sesión
Empezamos hablando de cómo te encuentras. Qué zonas notas más cargadas, qué ha cambiado últimamente y si hay alguna molestia o antecedente que convenga conocer.
Después hacemos una valoración corporal.
Observamos cómo te mueves, exploramos la columna, la pelvis y las articulaciones, y prestamos atención a la movilidad de las costillas y la respiración.
La palpación nos permite apreciar diferencias de tensión y movilidad en los tejidos. Según lo que vayamos encontrando, podemos ampliar la exploración hacia el abdomen, el diafragma, la mandíbula u otras regiones.
Con esa información decidimos por dónde empezar.
A continuación pasamos al tratamiento manual, integrando las técnicas osteopáticas que mejor se adapten a lo que hemos valorado.
La valoración continúa mientras trabajamos. Mis manos aportan información sobre los tejidos y tú me cuentas cómo vas percibiendo los cambios. Entre los dos ajustamos el tratamiento.
¿Cuándo puede venirte bien una ITV corporal?
No necesitas esperar a que una molestia te impida hacer tu vida habitual.
Quizá te reconozcas en alguna de estas situaciones:
Llevas tiempo acumulando tensión. Espalda, cervicales, mandíbula o varias zonas que parecen estar siempre un poco cargadas. Notas menos libertad de movimiento. Te cuesta girarte, estirarte o realizar algunos movimientos con la comodidad de antes. * Quieres dedicarle un poco de atención a tu cuerpo. Después de meses de trabajo, viajes, entrenamiento o simplemente porque hace mucho que no pasas por consulta.
También puedes aprovechar una estancia en Granada para hacer una sesión.
Y si no sabes explicar exactamente qué te pasa, podemos empezar por lo que notas. No necesitas llegar con un diagnóstico preparado.
Cada cuerpo marca el recorrido
La ITV corporal no sigue un circuito fijo de técnicas.
Puede que encontremos una zona muscular especialmente cargada o una articulación con movilidad limitada.
En otra persona, la exploración puede llevarnos hacia la relación entre la caja torácica, el diafragma y la respiración. O hacia la mandíbula, el abdomen o el sacro.
Integro técnicas estructurales, fasciales, viscerales y craneales. En mi manera de trabajar predomina un contacto suave y progresivo, adaptado a las características de cada persona.
La fascia, como tejido conectivo que relaciona diferentes estructuras del organismo, tiene un papel importante en este abordaje.
Lo que encontramos durante la valoración y cómo responde tu cuerpo nos orienta para decidir qué trabajar.
¿Y después de la sesión?
Una ITV corporal puede ser una visita puntual.
Hacemos la valoración, trabajamos sobre lo que hemos encontrado y comentamos cómo ha respondido tu cuerpo.
Después, al caminar, descansar o retomar tus actividades habituales, podrás observar cómo te encuentras. Algunos cambios pueden apreciarse durante los días siguientes.
Si una sesión ha sido suficiente para lo que necesitabas, estupendo.
Si encontramos una molestia que requiere más atención, valoramos cómo continuar. Puede ser mediante otra sesión, incorporando trabajo activo o consultando con otro profesional cuando corresponda.
No hay un número de sesiones establecido de antemano.
También puedes venir a bajar un poco el volumen
Hay días en los que no buscas resolver un dolor intenso.
Quieres dejar de notar la espalda en cada silla, respirar con menos rigidez o volver a moverte sin tanta tensión acumulada.
La ITV corporal también puede ocupar ese lugar.
Una sesión tranquila, con tiempo para escuchar lo que notas, explorar cómo se encuentra tu cuerpo y trabajar manualmente sobre las zonas que lo necesitan.
Sin convertirlo en una tarde de spa. Aunque salir un poco más a gusto tampoco estaría mal.
El objetivo
El objetivo es recuperar comodidad y movilidad, atender las tensiones que hemos encontrado y ayudarte a comprender mejor cómo responde tu cuerpo.
A veces basta con trabajar una zona concreta. Otras veces descubrimos que conviene prestar atención a varias regiones.
Lo importante es que la sesión responda a cómo te encuentras y a lo que necesitas en ese momento.
Una ITV, vaya. Pero sin pasar por el taller.