
La consulta · Ekonatura
La experiencia Ekonatura
Una sesión empieza escuchando.
Vienes porque algo te molesta, porque llevas tiempo con un problema que vuelve o porque notas que tu cuerpo ya no responde como antes.
En consulta hay tiempo para contarlo, valorar qué está pasando y empezar a trabajar.
Primero realizamos una valoración para comprender qué te ocurre y decidir por dónde empezar. Después pasamos al tratamiento manual, adaptando las técnicas a lo que hemos encontrado y a cómo responde tu cuerpo.
Primero, la valoración
Antes de empezar quiero saber qué te pasa, desde cuándo y cómo está afectando a tu día a día.
Quizá llevas meses sin descansar bien, has dejado de practicar tu deporte favorito o notas que cada vez te cuesta más terminar una jornada de trabajo sin molestias.
Hablamos de lo que has probado, de lo que mejoró y de cuánto duró esa mejoría. También de lo que necesitas recuperar.
Después comenzamos la exploración. Observamos cómo te mueves, cómo respiras y qué ocurre en las zonas que examinamos.
La palpación es fundamental en mi trabajo. Durante la valoración nos permite explorar los tejidos, apreciar diferencias de movilidad, armonía y tensión, e identificar las zonas que conviene trabajar.
Con toda esa información decidimos por dónde empezar, qué vamos a trabajar y con qué objetivo.
Después, el tratamiento
Una vez hecha la valoración, comenzamos el tratamiento manual.
Utilizo técnicas específicas sobre las articulaciones, los músculos, la fascia y otras estructuras que hemos decidido abordar.
Dos personas pueden llegar con el mismo dolor cervical y presentar situaciones muy diferentes.
Una puede tener una sobrecarga localizada que requiere un trabajo directo. Otra puede notar también la mandíbula apretada, rigidez dorsal o limitaciones en el movimiento de las costillas al respirar.
Por eso, el tratamiento se adapta a cada persona.
Integro técnicas estructurales, fasciales, viscerales, craneales y sacrocraneales según las características de cada caso.
La valoración continúa mientras trabajamos. La palpación me permite seguir observando cómo responden los tejidos, y lo que tú notas también nos aporta información.
Podemos comenzar por una zona, modificar la técnica o cambiar la intensidad según evoluciona la sesión.
Trabajar sin pelear con el cuerpo
El tratamiento es 100 % manual. La mayoría de las técnicas que empleo son suaves.
Trabajo principalmente mediante el contacto, la palpación y técnicas progresivas sobre los tejidos. Ajusto la presión, la intensidad y el ritmo según la zona que estamos tratando y cómo te encuentras.
Alguna técnica puede resultar un poco incómoda. Puedes decírmelo en cualquier momento y adaptamos el trabajo.
No considero que provocar dolor permita obtener mejores resultados. La clave está en modular la intensidad de forma individualizada.
Lo que notas también cuenta
Vienes por una molestia concreta y empezamos trabajando sobre ella. Durante la sesión también prestamos atención a otras sensaciones que pueden aparecer: una respiración más amplia, menos tensión en la mandíbula, el abdomen más relajado o una sensación general de ligereza y comodidad.
La palpación me permite observar cómo se mueven y responden los tejidos. Tu percepción completa esa información.
Me interesa especialmente saber:
- Cómo te mueves y qué molestias han cambiado. Si notas mayor libertad de movimiento, cuánto ha mejorado una zona o qué sigue exactamente igual.
- Cómo percibes tu cuerpo. Si respiras con más amplitud, tienes la mandíbula más suelta o notas menos tensión general.
- Cómo te encuentras después. Si has descansado mejor, cuánto ha durado una mejoría o cómo responde tu cuerpo cuando vuelves a trabajar, bailar o practicar deporte.
Cada persona responde de manera diferente. Lo que me cuentas durante la sesión y en las siguientes visitas nos ayuda a valorar la evolución y decidir cómo continuar.
El trabajo manual y el movimiento
El tratamiento en camilla es manual. Cuando conviene incorporar una parte activa, trabajamos también con movimiento y ejercicios adaptados.
Puede que necesites recuperar confianza al moverte, volver a practicar una actividad física o mejorar la capacidad de realizar determinados gestos sin tantas limitaciones.
Seleccionamos pocos ejercicios, los practicamos juntos y corrijo lo necesario durante la consulta.
Después puedes continuar en casa con lo que ya hemos trabajado.
Un diagnóstico aporta información, pero hay que valorar cómo estás
Puedes venir con una resonancia, un informe médico o un diagnóstico que explique parte de tus molestias.
Toda esa información es útil y la tengo en cuenta.
Durante la valoración observamos cómo te mueves, qué actividades te cuestan y qué encontramos al explorar las zonas relacionadas con tu problema.
Dos personas con un mismo diagnóstico pueden presentar molestias y limitaciones diferentes. Por eso la valoración individual ocupa un lugar importante en mi forma de trabajar.
El objetivo
Reducir las molestias que te están limitando, recuperar movilidad y ayudarte a volver a las actividades que necesitas o disfrutas.
También quiero que durante la sesión puedas preguntar, contarme lo que notas y comprender qué estamos trabajando.
Con tiempo, atención y un tratamiento adaptado a ti.
Vienes por algo que te molesta. Empezamos por ahí y valoramos el conjunto.