La osteopatía no es para mí una colección de técnicas separadas.

Es una forma de valorar el cuerpo y decidir qué merece la pena trabajar en cada caso.

A veces el problema está bastante claro y voy directo.

Otras veces una molestia que siempre vuelve necesita una valoración más amplia.

El punto de partida sigue siendo el mismo:

qué estás sintiendo y cómo está respondiendo tu cuerpo.

Primero valoro. Después decido qué herramientas utilizar

No empiezo una sesión pensando:

“Hoy toca visceral.”

“Hoy toca craneal.”

“Hoy toca estructural.”

Empiezo observando:

  • dónde está el problema;
  • desde cuándo;
  • qué lo empeora;
  • qué lo alivia;
  • cómo te mueves;
  • qué zonas están rígidas o sobrecargadas;
  • qué otras molestias aparecen al mismo tiempo;
  • y qué relaciones tienen sentido en tu caso.

A partir de ahí decido cómo trabajar.

La técnica viene después.

Osteopatía visceral

Una parte importante de mi trabajo está aquí.

El abdomen, el diafragma, la respiración, la fascia, la pelvis y la columna no funcionan como compartimentos aislados.

Eso no significa que cualquier dolor de espalda venga del estómago ni que cada órgano tenga un músculo “asociado”.

Significa que existen relaciones anatómicas, mecánicas y neurológicas que pueden tener importancia cuando varias molestias cambian juntas.

Me interesa especialmente cuando aparecen patrones como:

  • tensión abdominal y dolor lumbar;
  • digestión pesada y carga dorsal;
  • poca movilidad bajo las costillas;
  • respiración superficial;
  • abdomen rígido durante periodos de mucha tensión;
  • molestias pélvicas que coinciden con tensión abdominal o lumbar.

El trabajo visceral no consiste en “recolocar órganos”.

Valoro movilidad, tensión, fascia, diafragma, respiración y cómo se relacionan con el resto del cuerpo.

Ver osteopatía visceral

Osteopatía estructural

También hay problemas que son mucho más directos.

Una sobrecarga.

Una articulación rígida.

Una cervical que se ha cargado después de una mala noche.

Una lumbar después de un esfuerzo.

Ahí no necesito buscar una explicación más complicada.

Trabajo sobre:

  • articulaciones;
  • musculatura;
  • fascia;
  • columna;
  • pelvis;
  • sacro;
  • costillas;
  • movimiento.

A veces es simplemente chapa y pintura.

Y está bien que lo sea.

Ver osteopatía estructural

Osteopatía craneal

La región craneal, las cervicales, la mandíbula y la zona suboccipital pueden formar parte de algunos cuadros de tensión, cefalea o bruxismo.

Cuando la valoración lo justifica, utilizo un trabajo manual suave sobre estas regiones.

No trabajo pensando que haya que recolocar los huesos del cráneo ni que una técnica craneal sea capaz de “resetear” el sistema nervioso.

Es una herramienta más dentro de la valoración.

Ver osteopatía craneal

El cuerpo no va por trozos

La utilidad de tener diferentes herramientas no está en acumular técnicas.

Está en poder elegir.

Una persona puede venir con dolor dorsal y necesitar principalmente trabajo estructural.

Otra puede tener dolor dorsal que aparece siempre junto a digestiones pesadas y mucha rigidez costal.

Otra puede llegar con cervicales y descubrir que la mandíbula está participando claramente.

El síntoma puede parecer parecido.

El tratamiento no tiene por qué serlo.

No todo tiene que estar relacionado

Este punto es importante.

No busco una relación visceral detrás de cada dolor.

No necesito meter el diafragma en todas las sesiones.

No trato la mandíbula si no está participando.

No busco una explicación “global” solo porque suene más completa.

Si el problema es local, lo trabajo como local.

Si el patrón pide mirar más lejos, amplío la valoración.

La valoración decide hasta dónde tiene sentido llegar.

Cómo puede desarrollarse una sesión

Primero hablamos de lo que está pasando.

Después valoro movimiento, tensión y las zonas que puedan estar relacionadas.

Durante el tratamiento observo cómo responde tu cuerpo.

Puedo empezar en la región que duele y continuar trabajando otra zona si la respuesta de la valoración lo justifica.

Según el caso puedo combinar:

  • trabajo visceral;
  • técnicas estructurales;
  • fascia;
  • diafragma y respiración;
  • región craneal;
  • cervicales;
  • ATM y mandíbula;
  • pelvis y sacro.

No existe una secuencia fija.

La experiencia también forma parte del tratamiento

No considero que una sesión tenga que ser dolorosa para resultar útil.

El ritmo, el contacto y la comodidad importan.

Hay técnicas más directas y otras más suaves.

Puedo ir cambiando entre ellas según el problema y cómo está respondiendo el cuerpo.

La sesión no está planteada como una carrera para hacer muchas maniobras.

El objetivo es que el tratamiento tenga sentido.

Conocer la experiencia Ekonatura

¿Y después de la camilla?

En algunos problemas, recuperar movimiento y reducir tensión es suficiente para lo que buscábamos.

En otros hace falta una segunda fase.

Ahí entran ejercicios concretos para que el cuerpo empiece a utilizar mejor el movimiento recuperado.

No mezclo automáticamente esa fase con todas las sesiones.

Ver reeducación postural

Cuando no hay un problema muy concreto

También puedes venir simplemente porque llevas tiempo acumulando tensión y quieres que valoremos el conjunto.

En ese caso puede encajarte una ITV corporal:

valoración global y tratamiento en la misma sesión.

Ver ITV corporal

El objetivo

Entender qué está pasando.

Trabajar lo que realmente parece estar participando.

Reducir dolor y tensión.

Recuperar movimiento y comodidad.

Y utilizar las herramientas necesarias sin convertir cada caso en algo más complejo de lo que es.

El cuerpo no va por trozos. El tratamiento tampoco debería empezar tratándolo como si lo hiciera.