
Servicio
Osteopatía visceral
Abdomen, digestión, pelvis y respiración.
Hay personas que vienen a consulta por dolor de espalda. Y cuando empezamos a hablar, aparece algo más.
Digestiones pesadas, hinchazón, tensión abdominal, molestias bajo las costillas o la sensación de que cuesta respirar con amplitud.
A veces cuentan algo muy concreto: cuando tienen peor el abdomen, también empeora la espalda.
Esa relación me interesa. Nos aporta información sobre cómo estás viviendo tus molestias y qué regiones conviene explorar, aunque no determina por sí sola dónde está el origen del problema.
En mi trabajo, la osteopatía visceral ocupa un lugar importante. Me permite incorporar el abdomen, el diafragma y sus relaciones con otras estructuras corporales a una valoración más amplia, utilizando principalmente técnicas manuales suaves.
¿Qué es la osteopatía visceral?
El abdomen es mucho más que los órganos que contiene. En esta región conviven la pared abdominal, las vísceras, el diafragma, la fascia, los músculos y distintas estructuras nerviosas y vasculares. Todo ello mantiene relaciones anatómicas con las costillas, la columna y la pelvis.
La osteopatía visceral es un abordaje manual que utilizo para explorar y trabajar sobre los tejidos de esta región, prestando atención a su movilidad, sus tensiones y su respuesta al contacto.
La fascia tiene especial importancia en mi manera de trabajar. Es un tejido conectivo que envuelve y relaciona diferentes estructuras del organismo. Sus continuidades anatómicas forman parte de la perspectiva integradora con la que abordo el cuerpo.
La palpación me permite explorar estas regiones y adaptar las técnicas a lo que voy encontrando.
Cuando el abdomen también participa en tus molestias
Quizá te reconozcas en alguna de estas situaciones:
- Abdomen y espalda. Notas tensión abdominal y, en determinados momentos, también se te carga la zona lumbar o dorsal.
- Costillas y respiración. Sientes rigidez bajo las costillas, te cuesta respirar con amplitud o percibes que el tronco se mueve poco.
- Digestión, tensión y descanso. Hay temporadas en las que las molestias digestivas, el estrés, el sueño y la tensión corporal parecen cambiar al mismo tiempo.
Son situaciones que merece la pena escuchar y valorar.
Durante la exploración observamos qué movimientos están limitados, cómo responde la pared abdominal al contacto y qué ocurre en las regiones relacionadas.
También tenemos en cuenta tus antecedentes y cualquier diagnóstico o valoración médica previa.
Diafragma, respiración y fascia
El diafragma separa el tórax del abdomen y participa continuamente en la respiración.
Cuando inspiramos, el diafragma se contrae, las costillas se movilizan y cambian las presiones dentro del tronco. La pared abdominal, la columna y la pelvis participan en esta dinámica.
Por eso presto especial atención a cómo respiras.
Observo el movimiento de la caja torácica, exploro la región diafragmática y valoro las tensiones que encontramos en los tejidos próximos.
Las conexiones anatómicas y las continuidades miofasciales me permiten integrar estas regiones dentro de una misma exploración.
A partir de ahí decidimos si conviene trabajar sobre el diafragma, la pared abdominal, las costillas, la columna o varias de estas zonas.
Cuando trabajo abdomen, costillas y diafragma, la fascia también forma parte de la valoración. Conocer la inducción miofascial →
El abdomen también se comunica con el sistema nervioso
La digestión y el sistema nervioso mantienen una comunicación continua en ambas direcciones.
A través del llamado eje intestino-cerebro, las señales digestivas participan en procesos relacionados con la sensibilidad, el movimiento intestinal y la percepción de lo que ocurre dentro del cuerpo.
Eso ayuda a comprender por qué algunas personas notan cambios digestivos durante periodos de estrés, descanso insuficiente o mayor tensión corporal.
También existe un concepto importante: la interocepción, nuestra capacidad para percibir señales internas como el hambre, la saciedad, la respiración o las sensaciones abdominales.
Durante la consulta me interesa conocer cómo percibes esas señales y si has observado alguna relación con tus molestias.
Tu percepción corporal aporta información que complementa lo que encontramos mediante la exploración.
Cuando el dolor se siente lejos de su origen
Hay un fenómeno conocido como dolor referido visceral.
Algunas señales dolorosas procedentes de estructuras internas pueden percibirse en regiones distintas de su origen.
Esto se relaciona, entre otros mecanismos, con la forma en que el sistema nervioso recibe e integra información de las vísceras y de otras estructuras corporales.
Por eso determinadas molestias internas pueden sentirse también en la espalda u otras zonas.
Es una relación neurofisiológica conocida, aunque localizar un dolor en una región concreta no permite atribuirlo automáticamente a un órgano.
En consulta tenemos en cuenta estas posibilidades junto con el resto de los síntomas, los antecedentes y la exploración.
Cómo trabajo en consulta
Empezamos por lo que te está ocurriendo.
Quiero saber qué sientes, desde cuándo, qué cambia tus molestias y cómo afectan a tu vida diaria.
Después realizamos una valoración. Según tu caso, podemos explorar el abdomen, el diafragma, las costillas, la respiración, la columna dorsal y lumbar, la pelvis y sus relaciones miofasciales.
La palpación es fundamental durante este proceso.
Mi abordaje es principalmente sutil y manual. Utilizo técnicas viscerales suaves que puedo combinar con trabajo fascial, estructural, diafragmático o sacrocraneal, según lo que encontremos.
No existe una secuencia fija ni una zona que debamos tratar obligatoriamente.
Durante la sesión seguimos observando cómo responde tu cuerpo.
Mis manos me permiten explorar los tejidos y sus cambios. Tú aportas la percepción de lo que estás sintiendo: si notas mayor comodidad, si la respiración cambia, si una tensión permanece o si alguna técnica resulta incómoda.
Compartir esa información nos ayuda a ajustar el tratamiento.
Qué puedes notar después
El objetivo depende de aquello que te ha llevado a consulta.
Quizá hayas venido por una molestia dorsal que coincide con tensión abdominal. O porque notas una rigidez persistente bajo las costillas que limita tu comodidad al moverte y respirar.
Durante o después de la sesión puedes percibir cambios en la tensión, la movilidad o la comodidad de las regiones que hemos trabajado.
También puede que algunos cambios se aprecien mejor durante los días siguientes, cuando vuelves a caminar, descansar, trabajar o realizar tus actividades habituales.
Me interesa saber cómo has respondido, qué ha cambiado y qué molestias permanecen. Esa información nos ayuda a valorar la evolución y decidir cómo continuar.
El trabajo manual visceral forma parte de mi abordaje osteopático. Su eficacia específica para tratar enfermedades digestivas o resolver dolores musculoesqueléticos no está demostrada de forma consistente, por lo que las molestias digestivas que requieran atención médica deben seguir su valoración y tratamiento correspondientes.
El objetivo
El objetivo es comprender cómo se relacionan las molestias que estás experimentando, valorar las estructuras implicadas y trabajar manualmente sobre las regiones que hemos decidido abordar.
Buscamos recuperar comodidad y movilidad cuando están limitadas, reducir la sensación de tensión y conocer mejor cómo responde tu cuerpo.
Siempre desde una valoración individual, con atención a lo que encontramos mediante la palpación y a lo que tú vas percibiendo.
El abdomen también forma parte de tu historia corporal. Merece que lo escuchemos.
Fuentes y lecturas
Para profundizar
Referencias que desarrollan los puntos tratados.
- NIDDK. Disorders of gut-brain interaction / IBS · Ver fuente
- Sengupta JN. Visceral pain: the neurophysiological mechanism · Ver fuente
- Sorkin LS. Acute pain mechanisms · Ver fuente